

¿Cómo funciona?
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Reiki es la energía vital fluye a través de nosotros y es la responsable de nuestra vitalidad y bienestar. Si esta energía se bloquea o desequilibra, puede manifestarse como enfermedad o malestar en el cuerpo físico, mental o emocional.
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Durante una sesión de Reiki, el terapeuta actúa como un canal, sin utilizar su propia energía personal. Coloca sus manos suavemente sobre o cerca de diferentes partes del cuerpo del paciente, siguiendo una serie de posiciones específicas. A través de esta imposición de manos, se transmite la energía Reiki.
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Disolver bloqueos energéticos: La energía fluye hacia donde más se necesita, liberando la energía estancada que causa malestar.
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Restaurar el equilibrio: El Reiki ayuda a armonizar los chakras (centros de energía del cuerpo) y el aura, restableciendo el flujo natural de la energía.
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Promover la autosanación: Al elevar la vibración del cuerpo, el Reiki estimula la capacidad innata del organismo para sanarse a sí mismo.
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EL REIKI ES PARA TI SI:
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Sientes mucho estrés o ansiedad: Si tu mente no para y te cuesta relajarte. El Reiki ayuda a calmar el sistema nervioso y a inducir un estado de paz profunda.
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Buscas alivio para el dolor: Si sufres de dolores crónicos, migrañas o molestias físicas, el Reiki puede ayudarte a reducir el dolor al armonizar la energía del cuerpo.
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Quieres un complemento a tus tratamientos médicos: El Reiki no reemplaza la medicina convencional, pero es un excelente apoyo. Se utiliza en hospitales de todo el mundo para ayudar a los pacientes a manejar el dolor y los efectos secundarios de los tratamientos, como la quimioterapia.
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Necesitas recargar tus energías: Si te sientes agotado, sin vitalidad o emocionalmente desgastado. Una sesión de Reiki puede revitalizar tu cuerpo y mente.
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Buscas una sanación integral: Si crees que el bienestar no es solo físico, sino que también abarca lo mental, emocional y espiritual. El Reiki trabaja en todos estos niveles para restaurar tu equilibrio general.
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Te interesa una terapia no invasiva y suave: No hay manipulación física. La imposición de manos es delicada y, en la mayoría de los casos, ni siquiera te tocan. Es ideal si buscas una terapia gentil y relajante.

